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7 años
 El poeta de una generación se electrifica
Jueves, 21 de Julio de 2016 944 Karina Cabrera 0

El poeta de una generación se electrifica

 

Dylan en la línea del contento y el descontento, el folkie que se atrevió a retar a la comunidad al rockear con una guitarra eléctrica, el que recibía ovaciones cuando tomaba la armónica y la guitarra acústica, a la canción siguiente era etiquetado de “¡Judas!” en cuanto se enchufaba. Parecìa que Dylan conectado era menos legìtimo que Dylan acùstico, el ruido parecìa una verdadera interferencia para la comunicación.

 

'The Freewheelin' Bob Dylan' y 'The Times They Are a-Changin'' le habían otorgado el aura de vocero de una generación, pero en 1965 adopto a una banda (si, La Banda) con antecedentes más ruidosos y lanzó 'Bringing It All Back Home', el álbum cuyo lado A era una afrenta para la voz tradicional, prácticamente era como subirle el volumen a la radio para no escuchar la conversación del fondo, atarantamiento inicial que contrastaba enormemente con el lado B, que incluía 'Mr. Tambourine Man'.

 

Lado A – Lado B, la yuxtaposición de sonidos más no de ideas que al llegar juntas al festival folk de Newport el 25 de julio de 1965 provocaron tal controversia que uno de los organizadores estuvo a punto de desonectar el sonido con un hacha, al menos eso dicen las leyendas sobre Pete Seeger, sin embargo la historia no es real, se ha ido exagerando con los años para hacer crecer el mito de Bob Dylan, incluso se le invita año con año al festival para repetir la hazaña. Por el momento solo ha regresado en una ocasión. 

 

En eso de construir mitos, podemos decir que hizo autostop a Nueva York (o tal vez no, su biografía está llena de anécdotas románticas, como la que él creció en Gallup, Nuevo México). En Greenwich Village, se encontró con la escena folk y la escena también lo encontró a él. Cantó canciones de Woody Guthrie, Pete Seeger y otros, y luego fue a escribir su propias composiciones. Él llamó la atención de Joan Baez, fue su mentora y lo promovió. Un año después, ya era Dylan y en 1965 era el Dylan enchufado que era abucheado por exceso de ruido en el festival de Newport.

 

Seis años. Sólo le tomó seis años pasar de profeta a paria. Donde una vez que fue adoptado como la voz de una generación, no tardaría en ser marcado como un hereje musical. Durante su ascenso, fue el sabio de las canciones de protesta que canalizaban el clasicismo de la música de raíces rurales a un llamado poético a las armas. Antes de caer en el fuego de su creciente fama, redefinió el rol del cantante, el compositor, el músico y la musa, todo en una explosión increíble de creatividad desbordante. 

 

Sin embargo cometió un error incalculable. Creyó que sus fanáticos lo seguirían hacia donde sus sueños artísticos lo encaminaran. El poeta de una generación cambió su vestuario: gafas de sol, chaqueta de cuero, pantalones ajustados y un peinado fuera de control, Dylan completamente electrificado, desapareció el murmullo y en su lugar nos encontramos con el músico de actitud distante, agudo, articulado y en la parte más alta de su juego.

 

Celebrando la electrificación del folk, te invitamos al especial #Dylan101, ocho horas completamente enchufados a 1965 y sus consecuencias en nuestra actualidad sonora el lunes 25 de julio de 2016.

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